POUSADA TERRA · CARAÍVA, BAHÍA
Una historia que echó raíces.
Antes de ser una posada, Terra fue un encuentro con Caraíva. Un lugar que cautivó a Elenice y que, poco a poco, se convirtió en hogar, jardín y punto de llegada para tantas historias.
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CAPÍTULO 01 · EL ENCUENTRO
Primero llegó el encanto.
En los años ochenta, Elenice ya conocía la costa del sur de Bahía. En uno de sus viajes oyó hablar de un barco hacia Caraíva. El pueblo tenía otro ritmo, rodeado de naturaleza, silencio y noches iluminadas por la luna.
La visita, que debía ser breve, se prolongó. El descubrimiento dio paso al deseo de quedarse. El primer terreno estaba pensado para una casa de vacaciones, antes de convertirse en el comienzo de Pousada Terra.
ARCHIVO AFECTIVO · IMÁGENES DE OTROS TIEMPOS
El comienzo sigue vivo en estas fotografías.
Imágenes de los primeros tiempos de Terra. Arrastra hacia ambos lados o deja que las fotos avancen a su propio ritmo.
CAPÍTULO 02 · 1989
Una casa que comenzó a acoger.
En 1989, Terra empezó a tomar forma. La construcción coincidió con un momento importante en la vida de Elenice: recuerda haber construido la posada mientras estaba embarazada de Luana, su hija.
Con los años, una casa de vacaciones se transformó en un lugar de encuentros. Llegaron nuevos caminos, habitaciones, sombras y personas. La historia de la posada creció junto con la de su familia.
EN PALABRAS DE ELENICE
Una vida, muchas historias. Un lugar llamado Terra.
En el jardín que ayudó a plantar, Elenice recuerda cómo conoció Caraíva, el origen de la posada, la llegada de Luana y el camino recorrido hasta hoy.
Un relato personal sobre la decisión de quedarse en Caraíva, las primeras construcciones, la familia y la naturaleza que creció alrededor de la posada. El testimonio se presenta en su idioma original; este resumen está disponible en los tres idiomas.
Vídeo original en portugués, con audio. Duración: 2 minutos y 13 segundos.
CAPÍTULO 03 · EL JARDÍN
La naturaleza también tiene su historia.
Elenice encontró un paisaje de vegetación costera de restinga. Empezó a plantar y cuidar lo que hoy es esencial para Terra: árboles, senderos, flores y lugares para simplemente estar.
Cocoteros, acerola, limones, plátanos e incluso piñas forman parte de los recuerdos que comparte. Cada planta que creció aportó sombra, frescor y nuevas formas de habitar este lugar.


UNA HISTORIA QUE CONTINÚA
«Pero lo mejor sigue siendo andar con los pies en la tierra».
Elenice, en su testimonio
Una historia hecha de encuentros, raíces y cuidados.
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